¿La Las Vegas brasileña? El presidente de Loterj presenta grandes diseños

El proyecto busca posicionar a Río de Janeiro como un centro nacional para la actividad del juego.
Puntos clave:
– Río tiene como objetivo instalar hasta 200 000 terminales de videolotería en dos años
– El gobernador Castro estima que se podrían crear 65,000 empleos
– Los críticos, incluido el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, cuestionan la supervisión y la legalidad
El Gobierno de Río de Janeiro ha presentado un ambicioso proyecto que podría transformar el estado en un centro nacional de juegos de azar.
Denominada informalmente como el «Plan Las Vegas», la iniciativa se centra en la expansión de las terminales de videolotería (VLT) en la ciudad, con el objetivo de instalar 200 000 máquinas en lugares populares, como el Hotel Nacional y el Jockey Club.
El plan sigue un decreto firmado por el gobernador Cláudio Castro. Esa legislación permite a los estados emitir licencias locales para operaciones «físicas», sobre la base de una sentencia de la Corte Suprema.
Según las normas actuales, los operadores deben restringir la actividad a la jurisdicción que otorga la licencia.
Los partidarios, incluido el presidente de Loterj, Hazenclever Cançado, sostienen que la medida podría generar hasta 65 000 puestos de trabajo y aumentar significativamente los ingresos estatales.
Sostiene que, actualmente, los juegos de azar contribuyen con alrededor de 30 millones de rublos (5,6 millones de dólares) anuales al presupuesto de Río, una cifra que se considera pequeña dado el perfil turístico del estado.
Castro afirmó que la regulación «brindará seguridad a los apostantes», al tiempo que reforzó que el juego es una actividad económica reconocida en muchos países.
Es bueno saberlo: los legisladores de Brasilia están impulsando un proyecto de ley que prohibiría los anuncios de apuestas en los contratos con organismos gubernamentales
Sin embargo, la iniciativa ha encontrado resistencia: el alcalde de Río, Eduardo Paes, se apresuró a bloquear las licencias municipales, argumentando que el decreto estatal carece de controles suficientes.
«Si queremos construir un Las Vegas, debe venir acompañado de una legislación adecuada sobre casinos», dijo.
Si bien los proponentes enmarcan esto como una migración de mercados no regulados a mercados regulados, los opositores sostienen que solo una supervisión sólida evitará que la iniciativa repita los errores del pasado.