Bruno Henrique es acusado en medio de acusaciones de plan de apuestas en el partido de Flamengo de 2023

Puntos clave:
– Más del 95% de las apuestas realizadas en tres plataformas se centraron en la tarjeta amarilla para Bruno Henrique
– El jugador y su hermano están siendo investigados por sospecha de fraude y amaño de partidos
El futbolista brasileño Bruno Henrique, que juega en el Flamengo, ha sido acusado por la Policía Federal por fraude y amaño de partidos en relación con apuestas sospechosas durante un partido de 2023 del Campeonato Brasileiro entre Flamengo y Santos.
Según informes de las plataformas Betano, GaleraBet y KTO, más del 95% de las apuestas realizadas antes del partido se centraron en la probabilidad de que Bruno Henrique recibiera una tarjeta amarilla. Solo Betano informó que el 98% de sus apuestas para ese partido estaban dirigidas a este resultado específico.
Los investigadores descubrieron que uno de los apostadores era el hermano de Bruno Henrique, Wander Nunes Pinto Júnior. Un operador de apuestas marcó su cuenta tras identificar un comportamiento sospechoso y un volumen de apuestas inusual. Se impidió el retiro de una de sus apuestas.
Las pruebas citadas por la Policía Federal incluyen mensajes de WhatsApp recuperados del teléfono de Wander. Los mensajes sugieren que Bruno Henrique pudo haber avisado con antelación a su hermano de que iba a recibir una tarjeta amarilla, lo que le permitió realizar apuestas específicas. En uno de los mensajes, Wander afirma: «El día que me diste la idea de la tarjeta amarilla, aposté 3000 para ganar 12 000. «
Es bueno saberlo: la investigación también vincula a Bruno Henrique con un esquema más amplio que implica la manipulación de acciones disciplinarias para obtener beneficios económicos a través de plataformas de apuestas deportivas
En otra conversación, Wander le pide al jugador 4.000 reales y hace referencia a la apuesta suspendida. Las respuestas de Bruno Henrique fueron vagas o desdeñosas, pero la Policía Federal interpretó la conversación como una prueba de coordinación.
Si bien el teléfono de Bruno Henrique contenía pocos datos relevantes, los investigadores sospechan que los mensajes fueron borrados. De las casi 4.000 conversaciones analizadas, muchas estaban vacías o habían sido borradas.
El caso sigue siendo revisado por la Policía Federal de Brasil y no se ha anunciado la fecha del juicio.